martes, 2 de septiembre de 2008

Dominar el mundo significa, en consecuencia, dominarse a sí mismo.

El miércoles comenzarán unas vacaciones de 5 días en Lisboa. No sé si me voy o huyo. Seguramente lo último. Huyo de mí mismo. Este viaje me brinda la oportunidad de pasar por el absoluto anonimato y quién sabe si para llevar a cabo alguna acción en el extranjero. Sería un nuevo nivel de acción, expandir nuestras pretensiones al extranjero. Pero fundamentalmente lo que busco durante estos 5 días es pensar, conocerme a mí mismo y ser capaz de sentir mis limitaciones. Si me conozco a mí mismo a la perfección será un buen paso para intentar conocer a los demás y así manipularlos a mi antojo.

Huyo para pensar, para evadirme, para dominar, para dominarme a mí mismo.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Pum, pum, requetepum

Pum pum, requetepum.

Hoy han terminado las fiestas de mi ciudad. Hoy han sido los típicos fuegos artificiales que cierran las fiestas y he sentido un sentimiento extraño. Viendo los fuegos me he sentido insignificante, por un momento he comprendido la imposibilidad de dominar el mundo, he quedado rendido ante la grandiosidad de los fuegos artificiales estallando a no sé cuantos metros de altura.

Y yo, aquí, con los pies sobre la tierra y rodeado por una multitud que mira ensimismada los colores que se plasman en el cielo. Miro a mi alrededor y veo a todos con la mirada fija en el cielo, casi sin pestañear, y me siento por momentos más insignificante. Si decidiese rebelarme en ese momento, pasaría desapercibido, mis gritos quedarían ahogados por las explosiones de los cohetes y seguramente se me tomaría por un perturbado, quizá por un borracho que lleva demasiados días con un ritmo de vida frenético.

Pero estoy muy lejos de ser como ellos piensan aunque eso no lo saben. Debo empezar a darme a conocer, tengo que empezar a crear miedo entre la población, crear una figura a la que teman. Pero hay que llegar a este punto progresivamente, desarrollando acciones poco a poco, yendo in crescendo. Primero debo darme a conocer como alguien agradable y, poco a poco, muy poco a poco, ir ganando agresividad y, cuando menos se lo esperen, hacerme con el control.

Tachen el día de hoy en el calendario: por suerte para ustedes, todavía no he conseguido dominar el mundo.