viernes, 30 de mayo de 2008

De los errores se aprende y mucho

Hubo imprevistos. La tele y la radio escaparon a mis retrasos de hora. Mis padres se quedaron desconcertados al encontrarse con que todos los relojes, sin excepión, habían sido retrasados. No supieron cómo pudo haber ocurrido aquella hecatombe de relojes y no se imaginan quién fue el desencadenante de todo.

Mi fachada de chico bueno impide que puedan ver en mí alguna mala intención; pero se equivocan. Si tuviesen noticia de mis pretensiones, lo primero que harían sin duda sería negarlo todo. No podrían creer que mi comportamiento, que siempre ha sido ejemplar, haya sido tan sólo una apariencia, un muro que escondía detrás algo inimaginable.

Pero no tienen por qué preocuparse, llegado el momento ellos también conocerán mis intenciones, todos y cada uno de los asquerosos mortales que habitan este mundo conocerán mis intenciones, y de qué manera, serán todos obedientes súbditos.

Esta acción inaugura la lista de los fracasos, una lista que sin duda aumentará conforme me acerque a mi objetivo. Pero no se puede andar un camino sin tropezar, lo importante es no caer, o levantarse lo antes posible.


Dormid tranquilos esta noche, aprovechad al máximo los pocos momentos de vida que os quedan. Disfrutad mientras podáis.

jueves, 29 de mayo de 2008

Tic, tac

Hoy he proseguido con mi intento por dominar el mundo. De momento estoy tanteando el terreno. De momento dejo las grandes acciones para más adelante.

La acción de hoy la he vuelto a realizar dentro de mi casa. En un momento en el que toda la familia estaba fuera y sólo estaba yo dentro de ella, busqué uno por uno todos los relojes de mi casa y todos, sin excepción, han sido retrasados una hora. Ahora todos los miembros de mi familia acudirán tarde a sus respectivos trabajos y citas. Mi reloj de pulsera mantiene intacta la hora correcta. Mañana les informaré de las consecuencias de esta segunda acción.

Esto no ha hecho nada más que empezar.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Primer movimiento: un éxito

Un desastre. Sí, esa es la palabra, desastre. Incluso volaron tenedores y cuchillos. Lo bueno es que al ser una comida familiar, éramos más de una docena de comensales y nadie pudo averiguar quién había sustituido la sal por azúcar. Ahora todos se miran mal, todos se odian, se han destrozado entre ellos. Este primer movimiento ha sido mejor de lo esperado.


Esto ha empezado y de la mejor manera posible. Mi familia ya ha sucumbido. Esto no puede nada más que mejorar. Sé que será un camino duro, difícil y quién sabe si incluso puede llegar a ser divertido, apasionante. Sé que en el camino me encontraré piedras con las que tropezar pero tened por seguro que me levantaré y con más fuerza de la que tenía antes de caerme. De los errores se aparende; los errores te hacen superior.


Ya podéis empezar a temblar.

Fraguando los cimientos

Sé que no va a ser tarea fácil llevar acabo mi maléfico plan pero dicen que el que algo quiere algo le cuesta. No os preocupéis, no tenéis escapatoria. Nadie podrá escapar y aquellos que lo intenten se arrepentirán de haberlo hecho.

El secreto está en dominar el mundo poco a poco, de menos a más. Mi familia no lo sabe, pero hoy he querido empezar por dominarles a ellos. Mi primera medida ha sido sustituir el contenido del salero por azúcar. Esto provocará una catástrofe de consecuencias desconocidas a la hora de la cena.

Les mantendré al corriente.

Está decidido

Quiero dominar el mundo.

Voy a dominar el mundo.


Llevo años planeándolo pero esta vez me he decidido a llevarlo a la práctica. Para aquellos que quieran salvarse de mi ira va dedicado este blog, intenten detenerme; si pueden.