Un desastre. Sí, esa es la palabra, desastre. Incluso volaron tenedores y cuchillos. Lo bueno es que al ser una comida familiar, éramos más de una docena de comensales y nadie pudo averiguar quién había sustituido la sal por azúcar. Ahora todos se miran mal, todos se odian, se han destrozado entre ellos. Este primer movimiento ha sido mejor de lo esperado.
Esto ha empezado y de la mejor manera posible. Mi familia ya ha sucumbido. Esto no puede nada más que mejorar. Sé que será un camino duro, difícil y quién sabe si incluso puede llegar a ser divertido, apasionante. Sé que en el camino me encontraré piedras con las que tropezar pero tened por seguro que me levantaré y con más fuerza de la que tenía antes de caerme. De los errores se aparende; los errores te hacen superior.
Ya podéis empezar a temblar.
miércoles, 28 de mayo de 2008
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