lunes, 16 de junio de 2008

Vuelta después de los exámenes

Uno no puede compaginar sus ansias de dominar el mundo con los exámenes. Pero ya acabados estos, mis acciones volverán a llevarse a cabo y el Mundo volverá tener que empezar a temerme después de dos semanas de una tranquilidad absoluta.


Sin perder un segundo de mi precioso tiempo, esta misma noche retomaré las acciones.

Está todo preparado: la ropa negra, el pasamontañas, los guantes, las botas de goma...

Debe ser una acción limpia, sin dejar huellas que puedan inculparme.

Consistirá en lo siguiente: Esta noche, mientras todo el edificio duerma, saldré de mi piso con el mayor sigilio que me sea posible. Y entonces comenzará la función. Lo primero será arrancar todas los carteles que indican el piso en el que te encuentras y cambiarlos de sitio. Una vez hecho esto, en el ascensor cambiar los números que tienen los botones y que te conducen al piso deseado. Acto seguido, cambiaré todas las direcciones de los buzones de los vecinos. Las cartas de la vecina del cuarto les llegarán a las del quinto, las del quinto a la del primero... Ningún vecino recogerá su debida correspondencia. Y por último, cambiaré todas los pisos de los telefonillos. El caos está asegurado

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