Es agotador conspirar contra la humanidad entera. Supone estar las 24 horas que tiene un día alerta y no perder detalle de lo que sucede alrededor por si se puede captar algo que sea clave para el avance o por si hay alguien intentando frustrar mi objetivo. Uno no respira tranquilo. Cada esquina que tuerces puede ser la última. Si los servicios de inteligencia están tras mis pasos no dudarán en cazarme cuando esté desprevenido.
Y esto es demasiada presión. Es una constante ansiedad. En los momentos duros uno se mira frente al espejo y se pregunta si sale rentable vivir de este modo para llegar al Gran Objetivo Final y te ves tentado a tirar la toalla y abandonar cualquier tipo de acción para volver al rebaño. Son momentos difíciles en los que llegas a pensar que la humanidad no mejoraría bajo tu dominio. Te ves un cualquiera incapaz de nada. Piensas que nadie sabrá obedecerte, que estarás solo en este largo camino de la dominación mundial. Nadie te agradecerá que mejores su situación. La humanidad seguirá dividida siempre.
Pero no hay elección, una vez iniciado el camino hay que seguir hacia delante. Hay que seguir con los planes de dominación, al fin y al cabo el mundo no puede estar peor de lo que lo está ahora. Lo peor que puedo hacer es mejorarlo así que, ¿por qué no intentarlo?
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