Septiembre es un mes de segunda categoría. Uno espera que llegue ansiosamente junio para las vacaciones de verano (al menos los que somos estudiantes). O que llegue diciembre para las vacaciones de Navidad. ¿Y quién espera que llegue septiembre? Es un mes malo, que si no estuviese en el calendario la verdad es que no pasaría nada. Septiembre es lo mismo que decir se te han acabado las vacaciones. Unos vuelven a trabajar, otros volvemos a estudiar. Supone la entrada progresiva en la rutina de los próximos nueve meses. Así que hay que tomárselo con calma.
Por eso, voy a estar unos días en los que no llevaré a cabo ninguna acción de renombre. Tan sólo algunas pequeñas, casi insignificantes. Poco a poco iré aumentando la repercusión de mis acciones. Si pasase de cero a cien en tan sólo un día podría reventar. Es mejor ir progresivamente.
De momento seguiré odiando al mundo en secreto, siendo un observador pasivo. Y de verdad que observando se aprende mucho. Aprendes de los errores humanos para después exprimirlos hasta no dejar una sola gota. Ésa es la clave, observar, observar y observar. Es lo más importante. Pero este blog no pretende ser un manual para dominar el mundo. Soy yo el que VOY A DOMINAR EL MUNDO. Así que no intenéis pararme. He vuelto de nuevo para quedarme.
viernes, 4 de septiembre de 2009
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